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Trata de Personas

En este mundo global y en pleno siglo XXI, traficar con seres humanos se ha convertido en uno de los negocios criminales más rentables y en uno de los más atroces.

Trabajar por nada o casi nada, en condiciones infrahumanas, enganchados por deudas o un poco de comida y abrigo, es una de los más siniestras formas de explotación laboral. Una forma más de practicar la esclavitud y de apropiarse ilegalmente del valor económico del trabajo de la gente.

Engañar, captar, trasladar y retener personas para usarlas sexualmente es, entre otras modalidades, una manera de explotarlas, de denigrarlas y de atentar contra los derechos humanos más elementales, como el derecho a la vida y a la libertad.

Los estimados más conservadores establecen que este negocio criminal mueve más de 8 mil millones de dólares en el mundo a cada año.

Las situaciones descritas de explotación laboral y sexual, así como el tráfico de órganos humanos vienen siendo perseguidas penal  internacionalmente desde el año 2000 cuando se firma el Protocolo de Palermo  y se tipifica a este conjunto de conductas criminales como TRATA de PERSONAS.

En el Perú, la tipificación de la trata de personas incluye además la venta de niños que enmascara ciertas formas de adopción ilegal y, la mendicidad.